viernes, 5 de septiembre de 2014

En un hospital

Una noche ingresó en un hospital de África, traído por sus parientes, un hombre que había sido mordido por una serpiente extremadamente venenosa. El médico de guardia se apresuró a preparar la jeringa y las ampollas que contenía un antídoto, atendió al enfermo y dijo: -Ya no se le puede ayudar; el hombre ha muerto. Entonces preguntó cuándo había sido mordido por la serpiente y se enteró de que esto había ocurrido al mediodía. – ¿Por qué aguardaron tanto tiempo antes de venir? – preguntó el médico a los familiares. – A la indicación del brujo, probamos otros remedios. Como no hacían efecto, decidimos traerle a usted – respondió uno de ellos. El médico meneó la cabeza ante tanta incomprensión y dijo muy serio: – En este paquetito se halla la única medicina que ayuda en caso de mordedura de serpiente. Si hubiesen venido más temprano, se hubiera salvado la vida de este hombre.
Quizá pienses ¡Qué gente, porqué esperó tanto! Pero… ¿está seguro de que no corre el riesgo de actuar tan imprudentemente como ellos? ¿Está consciente de que en cada ser humano se halla el veneno del pecado? La muerte es la paga del pecado. Dios mismo quiere evitarnos las consecuencias del envenenamiento por el pecado. Envió a su Hijo, Jesucristo, para que muriera en lugar de los pecadores. Sólo Él es el gran Médico que puede limpiarnos de todos nuestros pecados. NO DEJES QUE SEA DEMASIADO TARDE…
Jesús dijo: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.
No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” Lucas 5:31-32.

El Joven Prisionero


El Joven PrisioneroHabía un joven, muy entregado a Dios, que a causa de su fe en Cristo iba a ser quemado en una estaca al día siguiente. En la misma celda donde el estaba encerrado, estaba también un anciano encarcelado por la misma razón, pero con muchos años mas como creyente y mayor experiencia en los caminos de el Señor.
Mas tarde, cuando ya estaba oscureciendo, el joven encendió un fósforo para encender una vela y tener luz en la celda. Mientras lo hacía, se quemó un dedo, gritando muy fuerte. Al ocurrir esto, le dijo a su compañero de celda, el anciano, la siguiente pregunta:
- ¿Como podré soportar ser quemado en la estaca mañana, si hoy no puedo si quiera soportar quemarme un dedo con un pequeño fósforo?
El anciano, con mucha paz, le respondió:
+ Jovencito, Dios no te pidió nunca que te quemarás el dedo, por eso no hay gracia para ello. Sin embargo, Él te está pidiendo que mueras por tu fe en Él, así que en ese momento la gracia también llegará.
Sin importar cual sea tu situación, si tu fe está puesta en Cristo, Dios estará ahí para respaldarte y derramar su gracia sobre ti. Recuerda que Él tiene el control. Dios tiene un plan para manejar todo a lo que nos podamos enfrentar en la vida. Su gracia es suficiente para satisfacer todas nuestras necesidades y cubrir todas nuestras debilidades.
Citas bíblicas:
"Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí."
(2 Corintios 12:9)